Aprender a relajarnos y enseñando la autogestión de emociones

imagen niño relajado
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En post anteriores, os ofrecimos estrategias para manejar las rabietas desarrollar la tolerancia a la frustración de nuestros/as hijos/as. Además os hablamos de diferentes herramientas que nos podían ayudar en esta labor. Hoy os queremos continuar ayudando en esto, por lo que vamos a ver estas herramientas más detenidamente.

Tanto para las rabietas como para manejar la frustración, es recomendable enseñar a nuestros/as hijos/as técnicas de relajación. Es importante que se les enseñe cuando estén tranquilos y en ambientes relajados para que ellos/as puedan ir adquiriendo estos aprendizajes poco a poco. ¿Pero cómo podemos ponerlas en práctica con ellos/as?.

En primer lugar, vamos a ver técnicas de relajación según las edades. Os recordamos que deben estar acompañados por nosotros/as, ya que iremos guiándoles y pautándoles todo el proceso.

Para bebés hasta los 2 años, podemos hacerles masajes con el fin de estimularles, relajarles y ayudarles a dormir a través del tacto. Es importante realizar estos masajes en un momento en el que el bebé esté más tranquilo, nunca en medio de una rabieta. Podemos poner música suave, comprobar que la temperatura de la habitación es agradable y utilizar aceites vegetales. Se realiza en los pies, piernas, estómago, pecho, brazos, manos y espalda. Con este masaje, además de estar enseñando a nuestro bebé a relajarse, estamos generando una vinculación positiva.

A partir de los 2 años hasta los 6 años, ayudados a través de juegos, comenzaremos a enseñarles técnicas de respiración. Os exponemos dos juegos para que podáis desarrollarlos:

  • Técnica del globo: pedimos al niño que imagine que es un globo. Ha de inspirar muy profundo hasta que llene completamente los pulmones y no entre una gota de aire más. A continuación ha de exhalar el aire muy despacio. Ha de repetir este ejercicio varias veces.
  • Técnica de la tortuga: el niño ha de asumir que es este animal. Se colocará en el suelo boca abajo y le diremos que el sol está a punto de esconderse y la tortuga ha de dormir, para ello ha de encoger piernas y brazos poco a poco, muy despacio, hasta ponerlos bajo su espalda, que será el caparazón de la tortuga. Después le diremos que ya es de día de nuevo y la tortuga ha de emprender viaja por lo tanto ha de sacar piernas y brazos de nuevo muy despacio.

A partir de los 6-7 años, tienen más control de su cuerpo y sus emociones por lo que podemos añadir técnicas más complejas de relajación para niños. La idea es trabajar la diferenciación entre tensar y relajar los diferentes grupos musculares, el control de la respiración, y las sensaciones de calor, pesadez, etc. Este concepto lo trabajaremos en otro post para indicaros instrucciones precisas sobre cómo hacer este tipo de relajación de manera positiva con nuestros/as hijos/as. Así que ¡estad atentos/as!.

En este periodo de edad, también podemos utilizar los mandalas, por ejemplo, ya que los/as niños/as ya manejan la motricidad fina. Ayuda a fomentar la concentración, ayuda a tener un control del cuerpo, desarrolla la paciencia y baja el nivel de estrés y ansiedad. Tan sólo debemos imprimir algunos mandalas y dejar que el niño sea creativo a la hora de colorearlos.Otra técnica en la que podemos ayudarnos es el famoso Bote de la Calma. Es recomendado para niños/as de a partir de 2 años de edad. Esta herramienta proviene del método educativo Montessori y ayuda a que los/as niños/as puedan regular sus emociones negativas pudiéndolas canalizar y, que de este modo, los sentimientos de rabia, ira o tristeza puedan entenderse desde la calma. Todas las emociones son importantes y se deben poner palabras para que se pueda crear una conciencia, algo que hará que en el futuro al reconocer esas emociones se puedan dominar mejor. Es muy útil para canalizar el estrés y la ansiedad potenciando la respiración y la calma gracias a la concentración, así que es recomendable para los peques que tienen rabietas, por ejemplo. Para la buena utilización de esta herramienta, es necesario que acompañemos a nuestro/a hijo/a y le hablemos en un tono relajado. Tenemos que proporcionar instrucciones sobre la respiración para que el/la niño/a se relaje poco a poco. Así irá siendo consciente de cómo es capaz él/ella mismo/a de controlar sus emociones y cómo puede despejar su mente, cuidar la respiración y notar cómo el miedo, el estrés y la ansiedad van desapareciendo. Cuando el niño está estresado, su ritmo cardiaco y su respiración se acelera por lo que pueden sentir un bloqueo en sus pensamientos. Pero concentrándose en la brillantina del bote/frasco y en sus relajantes movimientos, podrán empezar a pensar con mayor nitidez, para que después, junto con la ayuda del adulto se pueda retomar el motivo del enfado y buscar las soluciones desde la calma y la serenidad.

¿Queréis fabricar uno en casa?. Es muy fácil, necesitáis:

  • Un bote de plástico transparente, que no tenga etiquetas y que se adecúe al tamaño de las manos de vuestros/as hijos/as.
  • Purpurina (también conocida como escarcha, brillantina o diamantina) a elección del niño/a, aunque lo ideal es decantarse por tonos claros ya que son más relajantes (recordad que los tonos azules ayudan a la relajación y los tonos rojos invitan a un ambiente más tenso).
  • Pegamento glitter o cola transparente. También podéis usar glicerina o, incluso, aceite corporal de bebés.
  • Agua templada del grifo.
  • Colorante alimentario para darle color al agua (opcional).
  • Una cuchara sopera y otra de postre.

Es muy importante que al finalizar selléis los tapones para que nunca pueda salir el contenido del bote, ya que son tóxicos (con silicona caliente o pegamento).

Bote de la calma

Pasos: Primero, vierte el agua templada del grifo en el bote de plástico hasta llenar 1/8 del recipiente. Luego, añade dos cucharadas soperas de pegamento al agua. Ten en cuenta que mientras más pegamento añadas más tiempo tardará la purpurina en descender, de manera que tendrá un efecto más relajante. Seguidamente, deja que el /la niño/a escoja el color de purpurina que más le guste y añade al agua unas 3 o 4 cucharaditas de postre llenas de purpurina (también le pusimos dos cucharaditas de estrellitas en plata para ayudar a fijar aún más la atención, con esto ayudamos a una concentración mayor y, por tanto, el sistema cardíaco disminuye, la respiración también y el sistema parasimpático se regula). Remueve para que la purpurina se mezcle bien con el agua y el pegamento. Agrega dos o tres gotas del colorante que el pequeño haya escogido para darle color al agua. Una vez más, intenta que se trate de un color tenue para que el efecto calmante sea mayor. Rellena la botella con más agua o ponle un poco más de purpurina si no es suficiente. Luego, colócale la tapa y séllala para que el agua no se salga al remover la botella (nosotros sellamos el bote con silicona caliente por dentro en el tapón). ¡Listo!

Imagen bote purpurina

Artículo realizado por Patricia Jiménez, psicóloga, con amplia experiencia en mediación familiar e intervención en familias y/o parejas, separaciones y/o rupturas conflictivas e interferencias parentales.